Las 28 millones de toneladas de la alga más invasiva del mundo podrían convertirse en helado y sopa

En medio de niveles récord de sargazo en playas de Estados Unidos y México, un profesor de la Universidad Internacional de Florida (FIU) desarrolla una investigación para convertir la alga en comida, ya que podría servir para hacer helados, sopas, salsas y bebidas deportivas.

 El sargazo llega a playas de Cancún, en México; a Miami, en Estados Unidos, y a algunas islas del Caribe, lo que preocupa al sector turístico.  

En medio de niveles récord de sargazo en playas de Estados Unidos y México, un profesor de la Universidad Internacional de Florida (FIU) desarrolla una investigación para convertir la alga en comida, ya que podría servir para hacer helados, sopas, salsas y bebidas deportivas.

Imran Ahmad, coautor del estudio sobre el potencial alimenticio del sargazo publicado en el journal ‘Food Hydrocolloids’, explica que trabaja en un método para que la industria alimenticia aproveche sustancias del sargazo, como alginato de sodio y polisacáridos.

“El sargazo es un gran problema, especialmente en el sur de Florida y la costa este. Nos cuesta millones de dólares en limpieza y no se ve bien en la playa. Ha habido un montón de diferentes aproximaciones para deshacerse de él, limpiarlo o hallar un uso. Nuestra aproximación es encontrar algo comestible”, expone Ahmad.

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Niveles récords de sargazo

La FIU considera probable que las costas de Florida afronten este año niveles récord de sargazo, una alga marrón flotante cuyo principal hábitat es el Atlántico y que, de manera creciente, llega a playas de lugares como Cancún, en México; Miami, en Estados Unidos, y algunas islas del Caribe, lo que preocupa al sector turístico.

En total había 28,9 millones de toneladas métricas de sargazo en mayo en el Golfo de México, el Caribe y el Atlántico, niveles récord para dicho mes, según el último reporte de la Universidad del Sur de Florida (USF).

Aunque el sargazo provee alimento, protección y hábitat a especies marinas, también “puede ser dañino” cuando balsas de la alga llegan a la orilla por vientos y corrientes, advierte la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

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Fotografía del 29 de mayo de 2026 que muestra al profesor en la Escuela Chaplin de Gestión de Hostelería y Turismo de la Universidad Internacional de Florida (FIU), Imran Ahmad (d), realizando pruebas junto al estudiante de doctorado Patrick Ben Emoi Otema, en el laboratorio del Campus Biscayne Bay en Miami (EE.UU.). Foto: EFE Foto: EFE

Además, la “proliferación de algas es muy común cuando la temperatura cambia, es un asunto ambiental”, apunta el profesor Ahmad.

“Nuestro enfoque es, en lugar de deshacernos de ello, aliviarlo, o removerlo, como va a terminar en basureros, es que podamos aprovechar algo que va a desperdiciarse para extraer algo útil. No estamos diciendo que vamos a resolver todos los problemas y aliviar completamente nuestras playas”, aclara.

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Un nuevo método para comer esta alga

El sargazo contiene alginato, sustancia ya usada en la industria para estabilizar y espesar alimentos como helados, sopas, salsas y productos lácteos.

También es un polisacárido, por lo que se usa en suplementos deportivos porque da energía sin que haya una sensación de “bajón”, como los azúcares, indica el profesor de FIU, quien destaca su potencial para desarrollar una bebida deportiva.

Para aprovechar sus nutrientes y de paso limpiar las playas, Ahmad, junto con investigadores de la Universidad del Estado de Florida (FSU) y de la Universidad Atlántica de Florida (FAU), implementaron la técnica de procesamiento de alta presión, que ya se usa para alimentos envasados como guacamole y jugos de fruta.

En lugar de usar calor, el método consiste en aplicar alta presión, como si diez elefantes se pararan sobre algo, lo que mata microorganismos dañinos y preserva nutrientes básicos, detalla Ahmad, quien trabaja en un laboratorio de la Escuela Chaplin de Hospitalidad y Turismo de FIU.

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“Queremos asegurarnos de que no haya metales pesados, que no haya contaminación, de bacterias ni nada. Así que, una vez que se pruebe que es completamente seguro y luego, por supuesto, se alcancen los requisitos regulatorios, entonces se hará disponible para la industria”, detalla.

Pese a los avances, el científico avisa que el mayor desafío es “la percepción, el estigma, porque no es algo que venga de un alimento”, sino de una alga asociada con suciedad y mal olor. (I)

 El Universo

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