Hablar con Martha Ontaneda reviste de un poco de solemnidad. Se trata de una de las actrices con más trayectoria en el país, con un recorrido de cuarenta años (¡una vida!) que incluye cine, televisión y teatro. Siempre el teatro, al que siente como su oxígeno.
La actriz ecuatoriana presenta «Hay que deshacer la casa» y «La pipa de la paz». En este diálogo, reflexiona sobre su carrera, la fama y el luto por su mascota.
Hablar con Martha Ontaneda reviste de un poco de solemnidad. Se trata de una de las actrices con más trayectoria en el país, con un recorrido de cuarenta años (¡una vida!) que incluye cine, televisión y teatro. Siempre el teatro, al que siente como su oxígeno.
Además Martha es una de esas artistas que a primera vista tiene un gesto, porte y voz muy serios, que podrían intimidar a cualquiera, pero lo cierto es que estamos ante esas figuras del arte que aún vive el oficio con pasión. Y eso en vez de intimidar es motivo de admirar.
Su carrera ha sido homenajeada en vida por los municipios de Guayaquil (2011 y en el 2026, con el reconocimiento Legado Mujer) y de Samborondón (2022), pero el mayor mérito para su trabajo es seguir haciéndolo.
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Actualmente se ha unido de nuevo con Marina Salvarezza, con quien repetirá el montaje Hay que deshacer la casa, del español Sebastián Junyent, que después de estar en cartelera en el Teatro Sánchez Aguilar el año pasado este 2026 aterriza en Zona Escena (Panamá e Imbabura). Se trata “una obra maravillosa, en un lugar hermoso”, ilustra, que se podrá disfrutar los días 7, 8 y 9 de mayo.
“Mi vida ha sido el teatro, creo que sin él sería imposible vivir. Me ha dejado tantas enseñanzas, tantas vidas compartidas, tantos sueños cumplidos y la maravillosa vida de tener muchas y representarlas”, explica sobre la satisfacción de estar en el escenario, que es similar a la televisión.
“He trabajado en casi todas las producciones de Ecuavisa (desde Valeria, en 1990 hasta Los García en 2025 ). No puedo quejarme, me parece que eran otro tipo de producciones. Ha sido una magnífica experiencia”, agrega dejando claro que sin duda le diría sí a una nueva telenovela.
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La intérprete también es conocida como productora teatral y desde Mo Producciones presentará en agosto La pipa de la paz, de la dramaturga argentina Alicia Muñoz. “El lema de esta obra es que la paz comienza en casa”, ilustra. En esta puesta en escena estará acompañada del actor lojano Santiago Carpio, en el papel de su hijo. Salvarezza les da encuentro en la dirección en este título que estará disponible en la tercera sala del Sánchez Aguilar, del 20 al 23 de agosto. Y también podemos esperarla en algunos cortos de cine próximamente, adelanta.
Teatro, redes sociales, IA
Martha Ontaneda empezó en una industria que creció sin redes sociales y con otros tiempos de producción. Es decir, con una mística diferente.
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“Creo que esa mística como dices se debe a eso, a trabajar sin redes, sin inteligencia artificial, dando todo con todo nuestro esfuerzo, pero de parte y parte”, reconoce la actriz. “Ahora todo parece más fácil, pero la gente me parece que no lo ve así. Sabe apreciar lo bueno en una pantalla. Si hace diferencia”.
En la era del streaming y el contenido de rápido consumo, el hambre del público por ver a una actriz de peso en escena se mantiene vivo gracias al cariño y la afición del público. “Todos hemos hecho eso en la vida, cuando hay alguna obra o película en la que trabaja algún actriz o actor favoritos, vamos a verlo, conocemos su trabajo. Gracias a Dios mi público me sigue donde vaya”, asegura.
Y en estos 40 años de carrera, Martha puede ver hacia atrás a su versión más joven que debutó en 1986 en un montaje de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, justamente como la protagonista. “Le volvería a decir lo mismo que me dije, siendo Bernarda: ‘Que Dios te proteja, que la fama no se te suba a la cabeza, porque es efímera’. Que me mantenga con la cabeza bien puesta sobre los hombros”.
Un amor alado
A principios de este año, Martha compartió un testimonio conmovedor a la vez que desgarrador. Su ganso Otelo había sido atropellado dentro de la ciudadela donde vive. Además de su mascota era su compañerito, pues sus tres hijas ya han hecho sus propias familias.
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Fue un amor como nunca lo había experimentado, no es común tener de mascota a un ave y menos una de este tipo. “Es muy difícil describirlo, porque fue algo bastante extraño. Cuando trajeron a Otelo (así lo llamé) ya era mayor, no era joven ni gallardo, pero era Otelo simplemente. Nunca supe por qué me quería tanto ni porque él influyó tanto en mí”, dice del animalito al que le dedicó varias publicaciones en redes sociales.
Al momento no siente que su tristeza se haya apaciguado del todo, pero está aprendiendo a aceptarlo. “Jamás lo olvidaré, pienso que cada uno de nosotros tenemos nuestro destino y el de él lamentablemente fue ese, para mi dolor. Fue feliz 3 años conmigo, él venía de corral y acá fue otro su mundo, se abrió tanto que lo llevó a la muerte”.
Considera que la persona responsable de su atropello no lo hizo con esa intención, reconoce que fue un descuido. “Con tratarla judicialmente no me va a devolver a Otelo. Para que aprenda a tomar precauciones, sí. Pero he perdonado, porque sé que el está conmigo y siempre estará”.
Martha advierte que los gansos no son mascotas, porque son aves temerosas y suelen ser muy agresivas. “Cuando leí sobre ellos me enteré que escogen su pareja para toda la vida. También leí que hay gansos que aman a su dueña. Y él, lo primero que vio fue a mí, yo lo alimenté y a la gansa que le puse Medea por nombre, ella se salvó pero no me reconoce, no es como él”, revela.
“La verdad es que todavía sufro por su ausencia. Lo llamaba a cualquier hora y él me respondía, venía a mis brazos y me abrazaba, trayendo atrás a toda su familia”, recuerda. “Han pasado tres meses desde que nacieron sus hijos pero ninguno se acerca son temerosos”.
Además de sus gansos, cuida a un perrito pug, que es de su hija pero pasa más tiempo con ella. “Está mayor y sordito. Es muy triste saber que se van pronto, ahora en agosto cumple 13 años, pero se mantiene muy guapo”.
Y entre sus actividades favoritas está leer. “Con la productora he tenido que leer muchas obras y viajar para verlas, cuando me han gustado las compro para hacerlas aca”. También le gusta cocinar (tuvo una creperie en Salinas), cuidar sus plantas y, como no podía ser de otra manera, ver y hacer teatro. (E)
El Universo

