‘Nosotras’: el largometraje de la cineasta y docente Priscilla Aguirre retrata el impacto diferenciado de la privación de libertad en las mujeres

El interior de la cárcel es un mundo incomprendido para los que estamos fuera de ella. Más compleja es la situación al caer en cuenta que la privación de la libertad afecta de formas diferentes a hombres y mujeres. Es lo que enfatiza el documental Nosotras, con la dirección de la cineasta Priscilla Aguirre, docente de Cine en la Universidad de las Artes.

 La producción cinematográfica de la UArtes expone la maternidad tras las rejas, las fallas del sistema judicial ecuatoriano y la falta de empatía social.  

El interior de la cárcel es un mundo incomprendido para los que estamos fuera de ella. Más compleja es la situación al caer en cuenta que la privación de la libertad afecta de formas diferentes a hombres y mujeres. Es lo que enfatiza el documental Nosotras, con la dirección de la cineasta Priscilla Aguirre, docente de Cine en la Universidad de las Artes.

El filme argumenta que la falta de una cobertura adecuada de las necesidades biológicas y de seguridad de la población femenina dentro del sistema penitenciario impide una rehabilitación apropiada. “La cárcel, mientras menos condiciones de humanidad tenga, sí hace que la privación de libertad de mujeres sea diferente a la de hombres… A las mujeres nos viene la menstruación, las mujeres podemos quedar embarazadas, las mujeres podemos ser víctimas de violación…”, señala Aguirre.

La idea surgió como un proyecto de investigación y vínculo con la sociedad de la UArtes, institución donde Aguirre enseña Cine Documental. El motivo fue responder una interrogante: ¿cómo es la dinámica de una persona tras las rejas? “Me preguntaba por qué no funciona la rehabilitación social en Ecuador. Y qué hacen estas personas todo el día, sobre todo las mujeres, porque de ese tipo de cárceles se habla poco”, ilustra la directora.

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La idea surgió como un proyecto de investigación y vínculo con la sociedad de la UArtes, institución donde Aguirre enseña Cine Documental. El motivo fue responder una interrogante: ¿cómo es la dinámica de una persona tras las rejas? Foto: Cortesía

Con estas cuestiones, Aguirre codiseñó una propuesta junto con Lorena Toro, profesora de Artes Escénicas. Entre 2018 y 2020, ambas investigadoras asistieron dos veces por semana al Centro de Rehabilitación Social Femenino de Guayaquil. Allí conformaron un laboratorio de creación integrado por 30 mujeres, quienes recibieron formación en teatro, música, fotografía y cine documental.

“Según la ley, los privados de libertad tienen que cumplir cuatro ejes de actividades: laboral, educativo, cultural y deportivo. Pero no hay oferta para cubrir nada de eso”, cuestiona la educadora.

Durante esos años, Aguirre recopiló más de 70 horas de filmación con la certeza de que el resultado final debía ser un documental que retratara la vida detrás de los muros.

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Entre 2018 y 2020, las investigadoras asistieron dos veces por semana al Centro de Rehabilitación Social Femenino de Guayaquil. Allí conformaron un laboratorio de creación integrado por 30 mujeres, quienes recibieron formación en teatro, música, fotografía y cine documental. Foto: Cortesía

Maternidad tras las rejas

Uno de los temas más críticos identificados por la directora fue la maternidad en prisión, una realidad que no estaba contemplada en sus objetivos iniciales pero que adquirió un peso central.

Aguirre explica que la normativa actual permite que los hijos de las internas permanezcan con ellas hasta los 3 años de edad. Luego de este plazo, los menores deben ser entregados a familiares o ingresar al sistema de adopción, si no existe una red de apoyo familiar. La también productora constató la existencia de mujeres que ingresaron embarazadas o que concibieron dentro del penal (debido a las visitas conyugales).

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“En este país todo lo mueve el dinero. Quien tiene dinero para pagar cierto tipo de cosas, a nivel de la justicia, va a estar con un grillete en su casa… en cambio una mujer, digamos, de escasos recursos… le va a tocar pasar su embarazo, su parto y el posparto ahí”, critica la realizadora.

Otros hallazgos relevantes de la producción se refieren al perfil de las internas. Aguirre identificó dos patrones:

– Gran parte de las mujeres cumplía condenas por delitos derivados de las acciones de sus parejas sentimentales, viéndose involucradas de manera indirecta o coactiva.

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– Se evidenciaron fallas en el debido proceso y la falta de una defensa técnica adecuada debido a la escasez de recursos de las procesadas.

La cineasta reconoce que la opinión pública suele condenar doblemente a los encarcelados y el empeoramiento de las condiciones carcelarias podría verse como un castigo complementario. Por eso, Aguirre insiste que el documental busca complejizar las historias de vida detrás de cada delito.

Gran parte de las mujeres cumplía condenas por delitos derivados de las acciones de sus parejas sentimentales, viéndose involucradas de manera indirecta o coactiva. Foto: Cortesía

“Atrás de cada persona que comete un crimen, o que se ve involucrada en un crimen, hay una cola de cosas atrás, que es más complejo de lo que esa persona hizo y habla mucho de la realidad de la sociedad ecuatoriana”, defiende. “Lo que no me imaginé es que yo iba a derribar todos los prejuicios que yo podía tener sobre las personas privadas de libertad… se volvió como una familia. Durante esos años que estuvimos rodando nos acompañamos mucho”.

Importancia y distribución

El estreno nacional del documental está programado entre los meses de septiembre y octubre de este año, para lo cual se mantienen conversaciones con salas de cine comerciales. Simultáneamente, la producción está aplicando a diversos festivales internacionales con el objetivo de asegurar su estreno fuera del país.

Además del largometraje principal, el taller dio como resultado la creación de 27 cortometrajes dirigidos y operados técnicamente por las propias internas, cuya edición estuvo a cargo de estudiantes de la UArtes. Estos cortometrajes están disponibles en una plataforma de YouTube y han circulado en espacios académicos latinoamericanos.

La directora Priscilla Aguirre. Foto: Cortesía

Aguirre menciona que, debido al paso de los años, las autoridades penitenciarias han cambiado y la mayoría de las mujeres que participaron en el taller ya se encuentran en libertad, lo que dota al documental de un valor de memoria histórica y visibilización humanitaria.

“Los cineastas y los documentaristas también tenemos esa obligación de hacer cosas que de pronto no van a cambiar una sociedad, pero sí generan impacto en alguna persona que pueda movilizar a que haga algo”, reflexiona la directora. Ella propone el fortalecimiento de actividades productivas autogestionadas (como panaderías o artesanías) que permitan a las mujeres generar ingresos para sus familias y mantener una estructura mental saludable durante su reclusión. (I)

 El Universo

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