El 15 de agosto es la fecha señalada para la gala de Miss Universo Ecuador 2026, organizada por Concurso Nacional de Belleza, en la que se elegirá a la sucesora de Nadia Mejía y se recibirá a Miss Universo 2025, Fátima Bosch.
La inversión de las candidatas en su propia preparación es importante: tres asesores hablan sobre sus experiencias de llegar a una final y obtener la corona.
El 15 de agosto es la fecha señalada para la gala de Miss Universo Ecuador 2026, organizada por Concurso Nacional de Belleza, en la que se elegirá a la sucesora de Nadia Mejía y se recibirá a Miss Universo 2025, Fátima Bosch.
Este año compiten 27 candidatas, y solo falta la revelación de la ciudad sede de la edición de este año. “En este momento lo que están haciendo las chicas es prepararse”, dice la directora de CNB, Tahiz Panus, enfatizando que la mentalidad no debe ser nacional sino internacional, como si estuvieran rumbo a la ceremonia de Miss Universo, que este año será en Puerto Rico. “No solamente en lo físico, sino en otras áreas, tanto con nuestro equipo como el que ellas han conformado, como es notorio en las redes”.
En efecto, algunas candidatas están registrando en sus cuentas sociales cómo avanza su proceso. Valentina Brito Morocho se muestra con la profesora de modelaje de Miss Venezuela Giselle Reyes.
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Dalia Bucaram hace otro tanto con la coach Lu Celania Sierra, quien trabajó con Miss Universo 2012, Olivia Culpo, Miss USA 2017, Kara McCullough, y Miss USA 2016, Deshauna Barber.
Panus indica que en esto la consigna es prepararse de la mejor forma. “Es voluntario, no es una exigencia contratar a alguien porque la organización cuenta con un equipo al que ellas pueden acceder. Muchas ya están asistiendo con (la directora de estilismo y maquillaje) Carolina Aguirre, el doctor (cirujano dental) Daniel Viteri, (la dermocosmiatra y esteticista) Giselle Salvador, el doctor (médico estético) Jusueth Morán”.
Algunas candidatas decidirán no hacer contrataciones y aprovechar cursos y tutoriales en internet. “He tenido ganadoras que se han preparado de esa manera, así que no está escrita en piedra la fórmula para ganar, más allá de la disciplina y el compromiso. Puedes tener un gran equipo, pero si la candidata no tiene ni disciplina ni compromiso, es muy difícil que el resultado se vea reflejado”.
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Ella destaca que cada año las jóvenes se esfuerzan muchísimo por crear contenido y tener un gran equipo. “No podemos desmerecer el talento local. Muchas chicas trabajan con grandes profesionales de Ecuador que hacen un excelente trabajo; otras no tienen un equipo externo y solo trabajan con la organización. Esto pasa todos los años”.
Byron Villamar: “Todo depende de la visión que tiene la reina”
Con trece años en la industria de los certámenes de belleza, el maquillador Byron Villamar indica que la preparación no es algo que empieza dos meses antes del concurso, sino que comprende toda la experiencia de la candidata. “Muchas reinas de belleza se han formado desde pequeñas. Para mí, una de las principales bases son los estudios en ballet”. Dice que eso le otorga dominio escénico y una excelente postura.
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Además está el comportamiento. “No solo que uno ve en el escenario; una reina se forma durante todo el proceso de su vida. Siempre queremos ese prototipo de reinas que tienen un propósito y una voz, que sean voceras de algún proyecto, de alguna historia, que se conviertan en ejemplo para que otras mujeres puedan seguirlas”.
Pero además, una reina de belleza debe saber de actuación, opina. “Porque lo que tú vas a hacer en un stage es un acto; debes tener conocimientos de baile, porque en el momento en que hagas un opening tendrás que bailar y es superimportante que lo hagas correctamente”. No está de más saber canto. “Muchos concursos de belleza te solicitan tener un talento”.
Y finalmente, es mejor ver el reinado de belleza como un negocio. “¿A qué me refiero? A que es una exposición de tu imagen que te permite abrirte a diferentes campos. Hay tantas reinas que en la actualidad son actrices famosas, cantantes, modelos internacionales”.
Villamar colaboró por primera vez en un concurso en su ciudad, Balzar. Tenía 17 años y se ofreció a maquillar a una amiga, siento aún amateur. “Lo raro es que ella ganó”, comenta. La adrenalina detrás del escenario le gustó, y viajó a Guayaquil para buscar oportunidades. “Llamaba a las candidatas a decirles: ‘Me encantaría trabajar contigo’”.
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Su carrera lo ha llevado a maquillar a Jennifer Tutivén, Reina de Guayaquil 2024; a Isabella Menin, Miss Grand International 2022; a Sheynnis Palacios, Miss Universo 2023, y a Victoria Kjaer, Miss Universo 2024. De esta comenta que trabajó con ella en la preliminar. “Fue como una catapulta, porque en la preliminar es cuando el jurado te da la primera votación. Amanecí con 7.000 seguidores más”. Cuando la danesa vino a Ecuador, pidió que él vuelva a ser su estilista.
¿Cuánto invierte una candidata para llegar a una final? Todo se ajusta al tipo de reinado. “Me ha tocado llegar al certamen y la candidata me dice: ‘Byron, es un placer que ustedes estén aquí, porque yo hice rifas y vendí gelatinas para pagar su trabajo’. En ese momento se me ha roto el corazón, porque notas cómo alguien que quiere puede hacerlo”.
En el otro extremo está alguien que quiere llegar a Miss Universo y consigue invertir $ 50.000 o $ 60.000. “Un vestido de gala de un diseñador internacional va a costar entre $ 7.000 y $ 8.000 (sin hablar del ajuar diario). Si decides llevar a tu peinador y a tu maquillador, a tu fotógrafo, tienes que cubrir sus tiquetes aéreos, hospedaje y honorarios”. Lo cual no es obligatorio, aclara; se puede ir con mucho menos. “Todo depende de la visión que tiene la reina”. Él aconseja tocar puertas y buscar patrocinios.
Y luego está el costo personal: “El sacrificio de bajar de peso, de encontrar un proyecto social, de sobrellevar a personas que están en el poder de juzgarte. Es algo que tiene que ver con la capacidad mental y la salud mental muy fuerte”.
José Hidalgo: “Hoy, la chica que no es mediática tampoco es competitiva”
En 2004 el coach de misses y reinas José Hidalgo asesoró a Cristina Reyes en el concurso Miss Ecuador; ella fue elegida virreina y representante a Miss Mundo, en China. Él la acompañó. “A partir de ese momento llegaron más éxitos a mi vida de preparador”, recuerda.
En 2005 trabajó con Ximena Zamora, Miss Ecuador y luego Señora Ecuador. Repitió el éxito con Katty López, Miss Ecuador 2006. También apoyó a cinco virreinas del país, y es un gran observador del desempeño de las ecuatorianas en las competencias internacionales, pero también de las extranjeras. Y preparó a la pequeña Doménica Mata, Mini Model World 2025.
Las tendencias en vestuario, maquillaje, producción y redes sociales son su materia prima. “Hoy, la chica que no es mediática tampoco es competitiva; necesita crear un contenido específico: por eso me ha encantado viajar a Miss Universo; si este año voy, sería el séptimo”. En lo nacional, Hidalgo menciona su labor con las dos últimas reinas de Babahoyo, Danna Villacrés y Danna Moreno.
¿Cuáles son los criterios que alguien debe cumplir para que la vean como reina? “ Independientemente de la belleza, que es subjetiva y se puede ir transformando, pienso que una chica debe tener mucho talento y la capacidad de desplegar todo su carisma sobre un escenario. Esto está muy relacionado al tema artístico”, subraya, “muchas chicas quieren bailar, pero pocas tienen su arte en las venas. Puede que muchas sean lindas, pero se necesita tener talento, y ahí está la labor del preparador”.
Otro aspecto es la disciplina. “Necesitas trabajar en tus inseguridades, explotar tus fortalezas. Si tu objetivo es ganar, que ese debe ser el de todas las candidatas, tienes que ir puliendo los ámbitos en los que te van a calificar. ¿Es importante el físico? Sí, pero también la preparación”.
No toda candidata tiene las mismas posibilidades económicas ni la misma visión sobre el equipo. “Debes entender que muchos profesionales tienen el conocimiento y si tú quieres participar, vas a tener que invertir en ellos; aprender a maquillarte, aprender a peinarte para el día a día, porque no siempre puedes depender de un maquillador; aprender a caminar en pasarela, a tener desenvolvimiento escénico; tener clases de oratoria para poder comunicarte en una entrevista o un discurso, o responder la pregunta sobre el escenario o la entrevista con el jurado”, enumera.
“Si tu concurso es con traje de baño, necesitas invertir en el gimnasio, en un nutricionista. E invertir en un buen celular, en alguien que edite ese contenido y que pueda darte un video de calidad”. La competencia, enfatiza, está ocurriendo en las redes.
No lo ve como un obstáculo. “La belleza abre muchas puertas”, dice, hablando de los patrocinios. Pero añade que los profesionales del mundo de la belleza no pueden subsistir solo con canjes publicitarios. “Creería que eso ha golpeado bastante a la industria de la belleza”.
Steven Vera: “Una reina debe tener el dinero o la capacidad de gestionar los recursos para su competencia”
Este diseñador nacido en Loreto, provincia de Orellana, está ahora radicado en Ambato y hace trece años que está dedicado al mundo de los concursos de belleza. Apenas terminó el colegió salió a perseguir su vocación. Ahora se enorgullece de haber estado en el triunfo de las últimas cinco reinas de Ambato, con Martina Salcedo Cobos en 2026.
También ha trabajado con la reina de Machala 2024, Lisbeth Juliette González Rojas; con la reina de Guayaquil 2026, Abby Riqueros, y en certámenes de Manta, Portoviejo y Guaranda, así como la Amazonía.
“A nivel nacional he logrado el triunfo de la Miss Grand International Ecuador, Samantha Quenedit; ella ganó con un vestido mío”, cuenta. Sus vestidos también llegaron a Nadia Mejía durante su competencia en Miss Universo 2025.
“De igual manera, Ana Isabel Cobo, quien fue Miss Supranational 2025 y participó en Polonia. Si bien es cierto mi trabajo principalmente es el diseño, va mucho más allá: me encargo del asesoramiento, de la preparación, de armar un equipo completo para que la candidata pueda hacer su trabajo y logre su objetivo”.
¿Cuál es la inversión que hace una reina para llegar hasta allá? “Hay algo muy cierto, que puede sonar incómodo, pero una reina de belleza debe tener el dinero suficiente o la capacidad de gestionar los recursos para su competencia”, establece Vera. “Por más que queramos apoyar a alguien, no podemos hacerlo todo gratis”. Y esta es una inversión, sí, pero él la califica como buena. “Te asegura buenos resultados”.
El costo varía. “En ciudades va de los $ 3.000 a los $ 10.000 o $ 15.000″. En algunas ciudades se estipula que solo consiste en la noche de la final, un vestido y maquillaje; “en otros concursos es más amplio: trajes típicos, shows con bailarines, pregón, desfile, presentación».
¿Cuánto cuesta un vestido para una final? “Alrededor de unos $ 3.000 a $ 4.000 el vestido vendido”. Pero hay una alternativa: un estreno de alquiler. Se hace a la medida de la candidata, y cuando pasa el concurso, vuelve al diseñador, que puede llevarlo a concursos más pequeños, y así cubrir el costo real de la prenda. “Es complicado invertir tanto en un vestido que no te vas a poner nunca más”.
Vera piensa en los vestidos que han tenido un impacto. “Debo mencionar uno que diseñé para Liseth Naranjo, que fue a competir en el Miss Grand 2022. Me abrió muchas puertas”, asegura.
Y el otro fue el que usó Samantha Quenedit en el concurso Miss Ecuador, y quedó en tercer lugar. “Es el más importante por el crecimiento, por la plataforma que me dio”.
En cuanto a esta edición de Miss Universo Ecuador, tiene la confianza de que este año llegue una mujer muy comprometida que haga soñar al país con la corona universal, en Puerto Rico. (E)
El Universo
