Christa Pike, la condenada a muerte que sobrevivió la semana pasada a dos intentos de ejecución mediante inyección letal en Tennessee, despertó el martes y comenzó a hablar cuando sus médicos estaban a punto de retirarle el soporte vital, según informó su abogado.
La mujer, que sigue hospitalizada en estado grave presenta un coágulo sanguíneo en un brazo, neumonía y tiene dificultades para tragar
Christa Pike, la condenada a muerte que sobrevivió la semana pasada a dos intentos de ejecución mediante inyección letal en Tennessee, despertó el martes y comenzó a hablar cuando sus médicos estaban a punto de retirarle el soporte vital, según informó su abogado.
«¿Dónde estoy?» y «¿Quiénes son ustedes?» fueron las primeras preguntas que hizo Pike, de 50 años, al recuperar la consciencia, según explicó su abogado Randy Spivey. «Para sorpresa de todos —incluyéndome a mí, a su equipo legal y al equipo médico—, Christa despertó y comenzó a hablar», relató ante los periodistas.
Spivey explicó que el lunes por la noche los médicos consideraban que Pike estaba en muerte cerebral y que el soporte vital sería retirado al día siguiente. Sin embargo, el martes mostró signos de recuperación y empezó a hablar. Aunque ahora puede identificarse y comunicarse, lo hace de forma limitada y permanece ingresada en estado grave.
La mujer presenta un coágulo sanguíneo en un brazo, ha desarrollado neumonía y tiene dificultades para tragar. Tampoco está claro si recuperará completamente el uso de los brazos. Según el anestesiólogo Joel Zivot, contratado por sus abogados, Pike ya no necesita respirador y probablemente no conserva recuerdos del intento de ejecución.
Pike sobrevivió el pasado 30 de septiembre a dos dosis de pentobarbital en la prisión de Tennessee donde iba a ser ejecutada. Según sus abogados, durante el procedimiento sus brazos se pusieron morados y manifestó una sensación de ardor. Zivot considera que sus pequeñas venas pudieron dificultar la administración intravenosa del fármaco y que parte del pentobarbital pudo entrar en los tejidos en lugar de alcanzar el torrente sanguíneo. También planteó la posibilidad de que el medicamento estuviera en mal estado.
El caso ha provocado una investigación sobre el procedimiento y el gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió las ejecuciones en el estado durante el resto de 2026. El jefe del sistema penitenciario estatal dimitió y un tribunal ordenó preservar todas las pruebas relacionadas con la ejecución fallida, incluidos los suministros médicos, residuos y grabaciones de audio y vídeo.
Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato, un año antes, de su compañera de estudios Colleen Slemmer, de 19 años, a quien secuestró y torturó hasta la muerte junto a su entonces novio. Tenía 18 años cuando cometió el crimen. Su ejecución habría sido la primera de una mujer en Tennessee en más de 200 años.
Sus abogados han pedido al gobernador que conmute la pena de muerte por cadena perpetua. El fiscal general adjunto de Tennessee, Will Ayers, no aclaró este miércoles si el estado solicitará una nueva orden de ejecución.
El caso de Pike ha reavivado el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. De hecho, este miércoles, una semana después del fallido procedimiento en Tennessee, Texas llevó a cabo la ejecución por inyección letal de Jamaal Howard, de 46 años, condenado por matar a un dependiente durante un robo en 2000. Sus abogados habían intentado aplazar la ejecución alegando el caso de Pike, pero Howard fue declarado muerto a las 20.03 hora local.
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