Una nueva investigación realizada con más de 5.000 mujeres mayores sugiere que una silla, en la esquina de la sala de examen y con un solo lugar para sentarse, juega un papel importante.
Estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos.
Una nueva investigación realizada con más de 5.000 mujeres mayores sugiere que una silla, en la esquina de la sala de examen y con un solo lugar para sentarse, juega un papel importante.
La rapidez con la que una mujer puede levantarse de ella cinco veces, y la firmeza con la que puede sujetar el asa, se asociaron en el estudio con una mayor supervivencia a lo largo de ocho años que los hábitos aeróbicos por sí solos no explicaban.
Esas observaciones son parte de una investigación dirigida por el Dr. Michael J. LaMonte en la Universidad de Buffalo (UB) y que fue publicada días atrás portal digital Earth, especializado en ciencia y el medio ambiente.
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Los científicos se centraron en dos métodos sencillos de medición de la fuerza muscular que se utilizan en muchos exámenes de adultos mayores.
La fuerza de agarre se mide primero apretando con la mayor fuerza posible un dinamómetro, explica el estudio de acuerdo a la publicación de Earth. Mientras que la segunda prueba consiste -agrega- en levantarse de la silla cinco veces seguidas, con los brazos cruzados, tan rápido como el cuerpo lo permita.
Estas pruebas son sencillas y no se necesitan laboratorios científicos, por lo que muchos médicos de atención primaria ya lo hacen en sus consultas a los pacientes adultos mayores.
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33 % menos de probabilidades de morir
LaMonte y sus colegas hicieron, según el estudio, un seguimiento a 5.472 mujeres de entre 63 y 99 años durante un promedio de 8,4 años. Aproximadamente un tercio falleció durante el seguimiento.
Entre los resultados obtenidos, se destaca que las mujeres con mayor fuerza de agarre tuvieron un 33 % menos de probabilidades de morir durante el seguimiento que aquellas con menor fuerza.
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Por cada 7 kg (15 libras) de aumento en la fuerza de agarre, el riesgo de mortalidad disminuyó un 12 %, reseña el estudio.
Se resalta también que las repeticiones más rápidas de la prueba de levantarse de la silla siguieron la misma trayectoria. Las mujeres que completaron las cinco pruebas en once segundos o menos tuvieron una tasa de mortalidad inferior a la mitad de la del grupo más lento.
El tamaño del cuerpo no influye
Durante el estudio se presentó una objeción obvia: Quizás las mujeres más fuertes son simplemente más grandes o tienen más músculo, y eso es lo que talvez influye en los datos.
No obstante, los investigadores ajustaron la fuerza de agarre al peso corporal y luego a la masa muscular magra. La relación -detalla el estudio- se mantuvo en ambos casos.
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La señal apuntaba a la fuerza en sí misma, no al volumen corporal, destaca el portal Earth. “Las diferencias en el tamaño corporal no explicaban la relación entre la fuerza muscular y la muerte”, expuso LaMonte para el medio especializado.
‘Fuerza de agarre’
Las directrices federales recomiendan desde hace tiempo al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, reseña Earth. Y, según el estudio, muchas mujeres que participaron en el estudio no alcanzaron esa cantidad, pero aun así se beneficiaron de una mayor fuerza.
La investigación señala que entre las mujeres que se encontraban por debajo de ese umbral, una mayor fuerza de agarre se asoció con una mortalidad significativamente menor. El mismo patrón se observó en las mujeres que usaban bastones o andadores.
También, se observó en mujeres cuyos monitores de actividad registraron muy poco ejercicio vigoroso, y en mujeres cuyas caminatas cronometradas fueron más lentas.
Sensores de movimiento
Aunque la relación entre la fuerza de agarre y la longevidad no era nueva, lo que no se había hecho con un grupo grande de mujeres -indica el estudio- es descartar todas las explicaciones posibles a la vez.
Los análisis anteriores se basaron, apunta la investigación, en la información proporcionada por los participantes sobre su nivel de actividad, lo cual suele ser “poco fiable”.
En esta investigación se utilizaron sensores de movimiento colocados en la cadera, marcadores sanguíneos y mediciones de tiempo de las caminatas. También, se indica que se analizó la edad, el peso, el tabaquismo, las afecciones médicas preexistentes y el uso de ayudas para caminar.
Pese a todas esas variables, la importancia del agarre se mantuvo, concluye el estudio y destaca que el tiempo de levantarse de la silla también se mantuvo constante con la mayoría de los ajustes, aunque el agarre fue el predictor más fiable.
En la publicación se explica que las dos pruebas miden dos cosas diferentes: la prueba de agarre reflejaba la fuerza muscular bruta, mientras que la de levantarse de la silla actuaba más como un indicador general de envejecimiento.
Como parte del estudio, los investigadores controlaron la proteína C reactiva, un marcador sanguíneo de inflamación relacionado con la pérdida muscular en los adultos mayores.
Esto, según el análisis, modificó ligeramente las cifras. Se resalta que el vínculo entre fuerza y supervivencia perduró incluso después de ese ajuste.
Fortalecer los músculos en casa
Para seguir la rutina del investigador Michael J. LaMonte, no se requiere ir a un gimnasio. Se necesitan, apunta, objetos cotidianos como latas, garrafas de agua o libros.
El experto sugiere consultar primero con un médico y trabajar brevemente con un fisioterapeuta para mejorar la técnica de cada ejercicio.
Una revisión de estudios de cohortes ha relacionado cualquier actividad de fortalecimiento muscular con un riesgo un 15 % menor de morir por enfermedades crónicas comunes, refiere la investigación.
Cambios para mejorar la salud
Antes de este estudio, la revista señala que existían pruebas que vinculaban la fuerza muscular con una mayor longevidad en mujeres mayores. Simplemente estaban mezcladas con otros datos.
La actividad aeróbica, el sedentarismo y la buena forma física podrían explicar la mayor parte del beneficio aparente.
Este estudio, el más grande de su tipo en mujeres mayores de 60 años, descarta esas explicaciones. La fuerza se correlaciona directamente con la supervivencia, sin tener en cuenta otros factores.
Para los médicos, una prueba rápida en la sala de examen se convierte en una señal real que merece la pena tener en cuenta.
Quienes no pueden realizar largas caminatas o sesiones en la cinta de correr tienen una clara alternativa para un envejecimiento saludable. Esta no depende del ejercicio cardiovascular.
Las mujeres de 80 años o más constituyen actualmente el grupo de edad de mayor crecimiento en el país. Esto podría augurar un futuro más prometedor para este colectivo. (I)
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