Tras el colapso del alto el fuego que duró varias semanas y la reanudación de la guerra entre Estados Unidos e Irán, altos funcionarios del Pentágono también observan discretamente otro punto crítico mucho más cercano: Cuba.
Cualquier operación contra Cuba plantearía un problema importante al Pentágono.
Tras el colapso del alto el fuego que duró varias semanas y la reanudación de la guerra entre Estados Unidos e Irán, altos funcionarios del Pentágono también observan discretamente otro punto crítico mucho más cercano: Cuba.
En las últimas semanas, los planificadores militares han examinado diversas opciones para una posible acción contra la isla, incluido un asalto aéreo liderado por el Ejército en el que participarían miles de soldados estadounidenses, llevado a cabo por la 101.ª División Aerotransportada, la única unidad entrenada para tal tarea, según varios funcionarios estadounidenses con conocimiento de las conversaciones.
Los funcionarios, que hablaron con CBS News bajo condición de anonimato para tratar asuntos de seguridad nacional, recalcaron que las sesiones informativas no son un indicio de que el presidente Trump o el Pentágono hayan decidido llevar a cabo una operación.
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Cuba examinaría propuesta de ayuda de Estados Unidos
Cualquier operación contra Cuba plantearía un problema importante al Pentágono, ya que gran parte de la atención militar estadounidense y algunas de sus capacidades ofensivas más valiosas ya están comprometidas en otros frentes.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha recalcado que Estados Unidos prefiere una vía diplomática para la transición a un nuevo gobierno liderado por tecnócratas y dispuesto a implementar reformas económicas. Este proceso se ha estancado, a pesar de la creciente presión financiera sobre el ejército cubano y su conglomerado GAESA, el extenso holding controlado por los militares al que Estados Unidos se refiere como un fondo fiduciario de 18.000 millones de dólares.
En una declaración del 11 de julio, Rubio afirmó que, hasta el momento, el régimen y sus “élites corruptas” siguen negándose a la reforma, perpetuando en cambio su control absoluto y su adhesión a una “ideología marxista moralmente corrupta”.
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El Departamento de Estado anunció que también ha reforzado el control financiero sobre las entidades estatales cubanas que “canalizan ingresos al régimen y a las fuerzas paramilitares” que reprimen al pueblo cubano, incluidas las brigadas de respuesta rápida.
A finales del mes pasado, el ejército estadounidense celebró una sesión informativa sobre el concepto de operaciones para analizar las opciones de planificación militar inicial para misiones específicas que podrían llevarse a cabo, según informaron las autoridades.
El Departamento de Defensa y los comandos combatientes elaboran habitualmente este tipo de sesiones informativas para diversas contingencias, en las que se examinan los objetivos de la misión, el número de tropas necesarias, la secuencia de los acontecimientos, las consideraciones logísticas y los riesgos asociados.
El Pentágono ha trasladado aeronaves, recursos de inteligencia y otros recursos de otras regiones geográficas a Oriente Medio para mantener las operaciones contra Irán. Funcionarios que hablaron con CBS News indicaron que, por el momento, no es probable que se centren los esfuerzos en Cuba, dado el reinicio de las operaciones militares contra Irán la semana pasada.
Según fuentes familiarizadas con el asunto, tras bambalinas, la guerra con Irán ha puesto de manifiesto ciertas fricciones entre el presidente Trump y Hegseth, veterano del ejército y ex presentador de Fox News.
Si bien Trump ha elogiado en ocasiones a Hegseth y diversas operaciones militares durante su segundo mandato, en privado ha expresado su frustración con el progreso de la Operación Furia Épica, pues considera que la administración perdió la oportunidad de evitar un conflicto prolongado a principios de este año al rechazar una propuesta iraní para limitar su programa nuclear, indicaron los funcionarios.
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Dos funcionarios estadounidenses declararon a CBS News que Hegseth instó a adoptar un enfoque más beligerante hacia Irán, a pesar de las reservas expresadas por el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, lo que ha provocado una creciente insatisfacción del presidente, ya que la campaña militar se ha vuelto más prolongada y complicada de lo previsto inicialmente cuando comenzó la guerra en febrero.
Durante la guerra contra Irán, liderada por Estados Unidos e Israel, el Sr. Trump se ha mostrado irritado con Hegseth y Caine cuando estos plantearon las limitaciones de las operaciones militares. Algunos miembros del Departamento de Defensa y del equipo interinstitucional también han expresado su frustración con el almirante de la Armada Brad Cooper, comandante del Comando Central de Estados Unidos, quejándose de que exageró las capacidades militares contra Irán, según una de las fuentes.
Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, declaró que el presidente se ha sentido extraordinariamente orgulloso del liderazgo de Hegseth y Cooper durante la Operación Furia Épica, que destruyó por completo los misiles balísticos, las instalaciones de producción, la armada, las defensas aéreas y otros activos de Irán. Añadió que los recientes ataques estadounidenses contra Irán demuestran que Estados Unidos puede atacar en cualquier lugar y en cualquier momento, y que Irán no puede hacer nada al respecto.
El secretario de prensa interino del Pentágono, Joel Valdez, dijo: “No hacemos comentarios sobre operaciones militares hipotéticas”, y agregó que el departamento tampoco haría comentarios sobre las conversaciones privadas de Hegseth con el Sr. Trump.
Cuba ha planteado nuevos desafíos de seguridad. CBS News informó previamente que Cuba había adquirido drones de ataque de origen desconocido. Durante una visita el 10 de junio a la base naval estadounidense de Guantánamo, Hegseth reconoció indirectamente la posibilidad de una amenaza para dicha instalación.
“Sería imprudente que el gobierno de Cuba intentara adquirir o acceder a armas que pudieran alcanzar esta base o el territorio estadounidense. Estarían provocando una confrontación que no solo no desean, sino que no podrían tolerar”, afirmó.
Cuba y Estados Unidos mantienen una disputa de larga data sobre estas instalaciones: tras la Revolución Cubana de 1959, Fidel Castro se negó a cobrar los cheques, alegando que el contrato de arrendamiento, firmado en 1903, no era válido.
Hegseth reconoció que Estados Unidos estaba presentando opciones militares al Sr. Trump, pero ofreció la posibilidad de una relación más pacífica, diciendo que Estados Unidos espera ser pronto “amigo del liderazgo del gobierno de Cuba”.
CBS News informó en mayo que funcionarios de inteligencia estadounidenses habían estado evaluando cómo respondería Cuba a una posible acción militar de EE. UU., mientras la administración Trump acusaba a La Habana de fortalecer sus lazos con Rusia, China e Irán.
La evaluación anual de amenazas de la comunidad de inteligencia para 2026 describe a Cuba principalmente como un entorno propicio para competidores geopolíticos más grandes, en lugar de una amenaza estratégica independiente. Cabe destacar que la evaluación de marzo no identifica a Cuba como poseedora de capacidades militares que amenacen materialmente a EE. UU. ni describe a La Habana como un factor independiente de inestabilidad.
En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para una inusual reunión con altos funcionarios cubanos, aprovechando la visita para transmitir el mensaje de que Estados Unidos estaba dispuesto a ampliar su cooperación económica y de seguridad con Cuba si La Habana “realizaba cambios fundamentales”.
Pero Ratcliffe también llevó consigo a uno de los operadores que participó en la misión estadounidense para capturar al entonces líder venezolano Nicolás Maduro en enero, haciendo hincapié en presentar al líder paramilitar a los cubanos como el responsable de la muerte de su gente en Venezuela, según informaron a CBS News varias personas familiarizadas con el viaje.
Días después de la visita, el Departamento de Justicia acusó formalmente al expresidente Raúl Castro, de 95 años, y a otras cinco personas por cargos relacionados con el derribo de dos aviones estadounidenses en 1996. Esta acusación ha generado especulaciones sobre una posible detención de Castro en una operación similar a la captura de Maduro. Varias fuentes informaron a CBS News que la familia Castro preferiría abandonar la isla por su propia voluntad, e hicieron referencia a las reuniones del gobierno de Trump con el sobrino nieto de Castro, Raulito.
El enfrentamiento del gobierno con Cuba no surgió de la noche a la mañana. En los últimos 18 meses, la Casa Blanca ha desmantelado progresivamente el limitado acercamiento mantenido bajo los expresidentes Joe Biden y Barack Obama, sustituyéndolo por una campaña de presión económica, diplomática y jurídica que ha aislado a La Habana y privado a su aparato de seguridad de ingresos en un intento por forzar un cambio político.
Horas después de regresar al cargo en enero de 2025, el Sr. Trump revirtió una de las últimas decisiones de política exterior de Biden al restablecer la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo, una medida que restringió nuevamente el acceso de Cuba a las finanzas internacionales y señaló un retorno a la estrategia de “máxima presión” del primer mandato del Sr. Trump.
La administración Trump amplió este enfoque cuando Rubio restableció las restricciones a las transacciones comerciales con el conglomerado cubano GAESA, controlado por los militares, argumentando que las fuerzas armadas —y no el sector privado cubano— controlan gran parte de la economía cubana, basada en divisas fuertes. Semanas después, el Departamento de Estado amplió las restricciones de visado dirigidas a las misiones médicas cubanas en el extranjero, acusando a La Habana de explotar a médicos y enfermeras mediante un sistema estatal de exportación de mano de obra que, según insisten los funcionarios cubanos, es voluntario.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, declaró a la agencia Associated Press en junio que la administración Trump estaba intentando desacreditar a miles de médicos cubanos que trabajan en todo el mundo, al tiempo que les cortaba una fuente de ingresos fundamental para la isla.
A pesar de las crecientes tensiones, la cooperación, aunque limitada, continuó, incluyendo la aceptación por parte de Cuba de los vuelos de deportación estadounidenses en virtud de los acuerdos migratorios vigentes. A mediados de 2025, la administración Trump formalizó su enfoque mediante un nuevo Memorando Presidencial de Seguridad Nacional que amplió las restricciones a los viajes, las remesas y las transacciones financieras, al tiempo que reforzó la aplicación del embargo.
La campaña se intensificó aún más a principios de este año cuando el Sr. Trump declaró a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria” y extendió las sanciones a gobiernos y empresas extranjeras que abastecen de petróleo a la isla. Otras medidas incluyeron sanciones contra altos funcionarios cubanos y penalizaciones dirigidas al presidente cubano Miguel Díaz-Canel y otras figuras destacadas.
Estas medidas coincidieron con el empeoramiento de la crisis económica en Cuba, marcada por la escasez de combustible, los apagones y las protestas. Los funcionarios cubanos culparon a las sanciones estadounidenses, mientras que la administración Trump señaló la mala gestión interna. (I)
El Universo
