El conflicto entre Estados Unidos e Irán se adentra en su octavo mes y pese a los esfuerzos diplomáticos de varios países de la región, la contienda parece lejos de resolverse. Irán continúa con su pulso en el Estrecho de Ormuz y anunció este viernes que cuatro petroleros chocaron con minas en esta vía marítima, provocando graves incendios en sus naves. Según un comunicado de la Guardia Revolucionaria, tres de los barcos navegaban por una ruta que Irán considera ilegal, al sur del paso, tras apagar sus radares y sus sistemas de navegación para no ser alcanzados por el fuego iraní. El cuarto, habría prendido al este del estrecho, en otra zona que Teherán considera restringida. A estos incidentes se suma otro buque cisterna que fue alcanzado por una lancha con artefactos explosivos pegados al casco -informó la organización marítima británica UKMTO- en un ataque que iba dirigido contra una «embarcación enemiga», aseguró Irán.
Ataques récord en el estrecho mientras Qatar intenta mediar un acuerdo in extremis entre Teherán y Washington
El conflicto entre Estados Unidos e Irán se adentra en su octavo mes y pese a los esfuerzos diplomáticos de varios países de la región, la contienda parece lejos de resolverse. Irán continúa con su pulso en el Estrecho de Ormuz y anunció este viernes que cuatro petroleros chocaron con minas en esta vía marítima, provocando graves incendios en sus naves. Según un comunicado de la Guardia Revolucionaria, tres de los barcos navegaban por una ruta que Irán considera ilegal, al sur del paso, tras apagar sus radares y sus sistemas de navegación para no ser alcanzados por el fuego iraní. El cuarto, habría prendido al este del estrecho, en otra zona que Teherán considera restringida. A estos incidentes se suma otro buque cisterna que fue alcanzado por una lancha con artefactos explosivos pegados al casco -informó la organización marítima británica UKMTO- en un ataque que iba dirigido contra una «embarcación enemiga», aseguró Irán.
Pese a la acumulación de incidentes con minas, Washington declaró que las principales rutas marítimas en el Estrecho de Ormuz están «libres» de este tipo de explosivos y se pueden cruzar sin problemas. Así lo aseguró el jefe la misión estadounidense en la región (CENTCOM), Brad Cooper, que anunció haber sobrevolado la zona esta semana y haber visto «decenas de buques comerciales» pero ninguna presencia de la flota iraní, que está, aseguró, «toda en el fondo de mar». El tráfico marítimo se acerca, de hecho, a los niveles previos a la guerra, en buena medida porque muchos armadores se han adaptado a las nuevas condiciones de riesgo, por ejemplo trasvasando la carga a otros barcos a la entrada del estrecho para minimizar el tiempo que pasan expuestos. Sin embargo, esta recuperación convive con una escalada de ataques iraníes sin precedentes. Este mes de octubre ha sido el peor para el transporte comercial en Ormuz con 28 ataques confirmados, casi el doble que en marzo, en pleno apogeo de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Los petroleros son los más afectados, porque los armadores se muestran cada vez más dispuestos a cargar dentro del Golfo, atraídos por fletes diarios que superan el millón de dólares y por descuentos mayores de los productores regionales sobre el precio del Brent. Los precios del crudo han reaccionado a la inestabilidad en esta vía marítima y se encaminan a su cuarto avance mensual consecutivo.
Los choques marítimos coinciden con una carrera diplomática a contrarreloj para rebajar las tensiones entre Teherán y Washington antes de las elecciones estadounidenses de medio mandato. En toda la región se da por hecho que, si no hay un acuerdo en las próximas horas, Washington podría retomar los ataques, como han revelado varias fuentes en la prensa estadounidenses. La Administración de Donald Trump habría pedido a varios países árabes del Golfo que se preparen para una campaña militar breve pero intensa tras los comicios, según personas al tanto de las conversaciones, mientras que el Wall Street Journal informó el jefe del CENTCOM, Cooper, expuso a distintas opciones para reanudar la ofensiva.
Una delegación catarí llegó este viernes a Teherán -en su segunda visita en los últimos 10 días-, con la última versión de una propuesta para poner fin a la guerra coordinada con Washington, según un funcionario citado por Reuters. El domingo Doha había presentado un borrador de plan de paz que un alto cargo iraní descartó por «inaceptable», ya que supuestamente Estados Unidos exigía añadir la cuestión nuclear a la lista de temas para negociar una tregua permanente. En este empuje diplomático intervino el vicepresidente estadounidense, JD Vance, con el envío de una carta a través de mediadores cataríes al jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, proponiendo un encuentro directo para acercar posturas.
Los medios iraníes confirmaron la recepción, pero Teherán por el momento no ha respondido a la misiva. «Las condiciones de Irán han sido expuestas a los mediadores de manera clara y reiterada. La estrategia de la zanahoria y el palo no tiene efecto alguno sobre Irán», advirtió el negociador y presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf. Con un tono más conciliador, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, señaló que Teherán mantiene contacto estrecho con intermediarios para lograr avances en la última propuesta de paz que han puesto sobre la mesa, que contempla una ventana de siete días para reabrir Ormuz. El experto de Irán de Crisis Group, Ali Vaez, describe el escenario actual como un juego de mesa de múltiples caras, en el que cada parte es uno de los escollos que dificultan la resolución del juego entero. Según el analista, Irán «prácticamente no se ha movido de su casilla» en su postura negociadora, mientras que Washington ha dado marcha atrás a algunas concesiones, intentando reimponer algunos temas como el programa nuclear iraní.
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