Librería Circular convierte la lectura gratuita en un encuentro de solidaridad en Guayaquil

Regalar un libro puede ser también una forma de acompañar a alguien, conservar un recuerdo o tender un puente entre personas que nunca se han conocido. Esa es la idea que sostiene a Librería Circular, un proyecto comunitario sin fines de lucro impulsado por Mayi Gómez en Guayaquil, que promueve el acceso gratuito a la lectura mediante donaciones y jornadas mensuales en el parque de Urdesa.

 Librería Circular continuará con sus encuentros mensuales este domingo 25 de octubre, de 14:00 a 17:00, en el parque de Urdesa.  

Regalar un libro puede ser también una forma de acompañar a alguien, conservar un recuerdo o tender un puente entre personas que nunca se han conocido. Esa es la idea que sostiene a Librería Circular, un proyecto comunitario sin fines de lucro impulsado por Mayi Gómez en Guayaquil, que promueve el acceso gratuito a la lectura mediante donaciones y jornadas mensuales en el parque de Urdesa.

La iniciativa nació en marzo de este año a partir de una inquietud personal de Gómez, logoterapeuta de profesión, quien encontró en los libros una herramienta de acompañamiento y bienestar. Su propia experiencia con la lectura y el uso de textos en su trabajo terapéutico la llevaron a preguntarse qué ocurre con quienes desean leer, pero no cuentan con los recursos económicos para comprar ejemplares.

Con esa preocupación comenzó a dar forma al proyecto, sin imaginar el crecimiento que alcanzaría en pocos meses. La primera idea consistía en regalar libros durante su tiempo libre a personas cercanas que no pudieran adquirirlos. Para empezar, reunió alrededor de 40 ejemplares de su biblioteca personal y pidió a sus amigos que colaboraran con otros títulos.

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Como el proyecto funciona sin fines de lucro y se sostiene mediante la autogestión, alquilar un local no era una opción. Gómez decidió entonces trasladar la entrega a un espacio público. Aunque Librería Circular comenzó en marzo, su primera jornada en un parque se realizó en junio, con 300 libros disponibles. En la segunda edición llevó alrededor de 1.000 ejemplares, y las siguientes convocatorias continuaron ampliando el alcance de la propuesta.

Las cifras reflejan ese crecimiento. Hasta este viernes 16 de octubre, Librería Circular había recolectado 9.569 libros y entregado gratuitamente 7.224. Detrás de esos números están las personas que donan ejemplares de sus bibliotecas, los lectores que se acercan a recibirlos y quienes colaboran para que los títulos lleguen a nuevos hogares.

Para Gómez, el alcance del proyecto va más allá de facilitar el acceso a la lectura. “Lo que a mí me muestra es que así como hay personas que quieren leer, hay personas que leen, conocen los beneficios y todo lo bueno que trae el leer que quieren que otro también lo tenga y por eso se desprenden los libros”, explica.

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El funcionamiento de Librería Circular combina las donaciones con un sistema de pedidos a distancia y encuentros presenciales. Los ejemplares recibidos se fotografían y se incorporan a una carpeta de Google Fotos, cuyo enlace se comparte con las personas interesadas. También se registran en un archivo de Excel para comprobar cuáles siguen disponibles.

El procedimiento busca ser sencillo y permitir que los lectores encuentren los títulos que desean sin necesidad de acudir a una librería comercial. Quienes realizan pedidos pueden solicitar hasta tres libros por semana y asumir el costo del envío, establecido en $ 8 para todo el país.

La tarifa se mantiene igual independientemente de la ciudad de destino. Gómez explica que la decisión responde a uno de los principios del proyecto: procurar que las oportunidades sean las mismas para quienes viven en distintas localidades. En el caso de Guayaquil, invita a los lectores que puedan desplazarse a participar en las jornadas del parque, donde pueden escoger sus ejemplares directamente.

Las donaciones, por su parte, se coordinan directamente con Gómez. Quienes desean entregar libros deben comunicarse con ella, identificarse con su nombre y apellido y solicitar la ubicación del punto de recepción que funciona en Urdesa de lunes a viernes. Después, los ejemplares son retirados, organizados e incorporados al inventario para ponerlos a disposición de los lectores.

El crecimiento de Librería Circular ha permitido a Gómez observar distintas formas de solidaridad. Algunas familias reúnen libros entre varios integrantes antes de entregarlos; otras personas deciden donar bibliotecas personales que conservan recuerdos importantes.

Para Gómez, el nombre del proyecto resume precisamente esa intención: que los libros no permanezcan guardados, sino que pasen de un lector a otro y conserven su lugar en nuevas historias. La donación, en esos casos, no significa olvidar a quien los leyó antes, sino permitir que su biblioteca siga teniendo una utilidad y llegue a otras manos.

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También hay familias que convierten la recolección en una actividad compartida. Estas experiencias han reforzado en Gómez la idea de que el proyecto no depende de una sola persona, sino de una red de ciudadanos dispuestos a contribuir desde sus posibilidades.

“Yo no soy la dueña de esa librería, yo solamente soy el puente”, sostiene. Para ella, Librería Circular existe gracias a quienes entregan sus libros y a quienes los reciben, en una relación que permite que los ejemplares sigan circulando y que el proyecto continúe creciendo.

Las jornadas en el parque de Urdesa cumplen, además, otra función: propiciar encuentros entre personas que comparten el interés por la lectura. Los asistentes pueden conversar sobre libros y relacionarse con otros lectores, mientras el parque recupera su papel como lugar de convivencia y encuentro ciudadano.

Librería Circular continuará con sus encuentros mensuales este domingo 25 de octubre, de 14:00 a 17:00, en el parque de Urdesa.

Gómez ha procurado mantener desde junio el compromiso de organizar una jornada cada mes, siempre que las condiciones lo permitan. Para esta edición llevará menos libros que en ocasiones anteriores debido al riesgo de que la lluvia dañe los ejemplares.

La invitación de su impulsora se dirige tanto a quienes ya conocen la iniciativa como a quienes todavía no se animan a participar. Además de promover la lectura, busca mantener “un lenguaje amable y mensajes de esperanza en medio de la violencia y las dificultades que atraviesan el país y el mundo”.

“Creo que merecemos lugares que sean refugio, lugares que sean mensajes esperanzadores y positivos y eso es lo que busca Librería Circular”, afirma. (E)

 El Universo

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