Millones de ciudadanos bajo alerta extrema por el colapso de San Andrés: las medidas de seguridad urgentes ante el inminente ‘Big One’

El sur de California podría enfrentar un escenario sísmico de gran magnitud en el futuro. Una nueva investigación científica concluyó que los sistemas de las fallas de San Andrés y San Jacinto presentan actualmente los niveles más altos de estrés tectónico registrados en el último milenio, una situación que podría favorecer la ocurrencia del temido “Big One”, el nombre con el que popularmente se conoce al eventual gran terremoto de California.

 Un nuevo estudio advierte que dos de las principales fallas de California han alcanzado niveles de estrés tectónico no vistos en 1.000 años.  

El sur de California podría enfrentar un escenario sísmico de gran magnitud en el futuro. Una nueva investigación científica concluyó que los sistemas de las fallas de San Andrés y San Jacinto presentan actualmente los niveles más altos de estrés tectónico registrados en el último milenio, una situación que podría favorecer la ocurrencia del temido “Big One”, el nombre con el que popularmente se conoce al eventual gran terremoto de California.

El estudio, publicado el 3 de junio en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, señala que ambas fallas se encuentran en un estado crítico y podrían romperse de forma independiente o incluso simultáneamente, provocando un evento mucho más destructivo.

Los investigadores centraron su atención en el paso de Cajon, una zona donde la falla de San Jacinto se desprende de la traza principal de la falla de San Andrés.

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Según el análisis, este punto funciona como una especie de “puerta sísmica” capaz de bloquear o facilitar que una ruptura se propague de un sistema de fallas al otro.

“Nuestros resultados muestran que los niveles de estrés en múltiples segmentos de las fallas están ahora en o por encima de los valores más altos observados en el último milenio y que la región podría ser capaz de experimentar una gran ruptura que involucre ambos sistemas de fallas”, señaló la autora principal del estudio, la geóloga planetaria Liliane Burkhard, de la Universidad de Berna y de la Universidad de Hawái en Mānoa.

Las zonas potencialmente más expuestas incluyen las ciudades de Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella, donde viven millones de personas y se concentra una gran cantidad de infraestructura crítica.

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Durante los últimos 1.000 años, las fallas de San Andrés y San Jacinto han producido al menos 36 terremotos de magnitud 6,4 o superior. El último gran sismo del sur de California ocurrió en 1857, cuando un terremoto de magnitud 7,9 rompió un segmento de aproximadamente 330 kilómetros de la falla de San Andrés.

Aunque aquel evento no se propagó a través del paso de Cajon, otro megaterremoto registrado en 1812 sí lo hizo. La diferencia es que, en la actualidad, el sur de California se encuentra mucho más urbanizado y densamente poblado que hace dos siglos, por lo que las consecuencias de un fenómeno similar podrían ser significativamente mayores.

Para elaborar sus conclusiones, los científicos desarrollaron un modelo que reconstruye los últimos 1.000 años de actividad sísmica de ambas fallas. El análisis utilizó registros de anillos de árboles y datos de sedimentos desplazados para simular cómo se acumula, libera y propaga el estrés tectónico en la región.

Los investigadores aclararon que no es posible determinar cuándo podría producirse un gran terremoto ni cuál de los escenarios planteados terminará ocurriendo. Sin embargo, consideran que comprender el nivel de tensión acumulado en el sistema es clave para la planificación urbana y la preparación ante desastres.

“Lo que podemos decir es que el sistema está críticamente tensionado y que modelos físicos como este nos ofrecen una imagen más clara de los escenarios para los que debemos prepararnos”, indicó Burkhard.

Ante la posibilidad de un gran terremoto, las autoridades de gestión de riesgos en Estados Unidos recomiendan que la población adopte medidas preventivas como:

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  • Elaborar un plan familiar de emergencia y definir puntos de encuentro.
  • Preparar una mochila de emergencia con agua, alimentos no perecibles, medicamentos, linterna, radio y baterías.
  • Identificar zonas seguras dentro de la vivienda, alejadas de ventanas y objetos que puedan caer.
  • Asegurar estanterías, televisores y muebles pesados.
  • Aprender a cortar el suministro de gas, electricidad y agua en caso de emergencia.
  • Mantenerse informado a través de canales oficiales y participar en simulacros de evacuación.

(I)

 El Universo

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