Rusia quiere partir Kiev en dos

Desde hace algunas semanas, la capital de Ucrania vive intensos y continuos bombardeos rusos, que provocan que la alarma no se detenga durante horas y buena parte de las actividades se detenga por completo. Antes, Moscú preparaba grandes ataques con enjambres de cientos de drones para saturar las defensas y penetrar en las ciudades ucranianas. Ahora los drones llegan en menor número durante toda la jornada, yson más difíciles de derribar.

 Rusia ataca durante cuatro días seguidos los puentes sobre el río Dnipro con drones a reacción y misiles baratos que las defensas ucranianas aún no pueden derribar  

Desde hace algunas semanas, la capital de Ucrania vive intensos y continuos bombardeos rusos, que provocan que la alarma no se detenga durante horas y buena parte de las actividades se detenga por completo. Antes, Moscú preparaba grandes ataques con enjambres de cientos de drones para saturar las defensas y penetrar en las ciudades ucranianas. Ahora los drones llegan en menor número durante toda la jornada, yson más difíciles de derribar.

Como principal estrategia, Rusia ha atacado durante cuatro días consecutivos los puentes de Kiev sobre el Dnipro, algo que no había ocurrido desde el inicio de la invasión a gran escala. Así pretende partir la ciudad en dos, no mediante la destrucción de estas construcciones, que aguantan el impacto de drones, pero sí con el terror. Si cada día mueren varios conductores quemados dentro de sus vehículos, como ya ha sucedido, la vía dejará de ser viable y Ucrania tendrá que buscar alternativas como pontones y barcazas, y ninguna es rápida ni eficiente, porque pueden ser atacadas también. Muchos kievitas trabajan en la orilla derecha, pero viven en la izquierda y viceversa.

El tráfico sobre ambos puentes es continuo. Si el Kremlin consigue su objetivo de hacer inservibles los puentes, Kiev se enfrenta a un problema de muy difícil solución, de la misma forma que ya sucede con los trenes que surcan todo el país o con los almacenes de alimentos que abastecen los grandes supermercados de la capital. Todo aquello que ayuda a los ucranianos a resistir está siendo bombardeado por la Rusia de Putin.

Un dron ruso impacta contra uno de los puentes de Kiev.
Un dron ruso impacta contra uno de los puentes de Kiev.Reuters

Entre el jueves y el viernes, drones a reacción alcanzaron cinco veces el puente Sur -Pivdennyi-, que quedó cerrado al tráfico y al metro tras sufrir daños en un pilar, la calzada y las barreras de protección. El sábado y el domingo el objetivo fue el puente Norte -el antiguo puente de Moscú-, donde los ataques dañaron el firme y el tendido de los trolebuses y dejaron dos heridos, según el alcalde, Vitali Klitschko. «Los rusos han vuelto a golpear con un dron el puente Norte de Kiev», afirmó el domingo el presidente Volodimir Zelenski.

Las cargas de unos 50 kilos de estos drones no bastan para derribar las estructuras, según los analistas ucranianos, que sitúan el objetivo en forzar los cierres, colapsar el tráfico de una ciudad partida por el río y desgastar a sus habitantes. Con al menos dos de los ocho puentes de la capital inutilizados, el alcalde Vitali Klitschko asegura que la campaña está «partiendo Kiev en dos».

La realidad es que todos estos bombardeos se producen por la creación de dos nuevos terrores tecnológicos que ha construido Rusia y que Ucrania aún no ha podido contrarrestar. Uno de ellos es el dron Shahed 5 (o Geranio 5, en su denominación rusa), que es igual que el original importado de Irán, pero ha sustituido su motor con hélice por una turbina a reacción, lo que le permite volar más alto y más rápido. Por tanto, resulta mucho más difícil de derribar.

El otro avance armamentístico es el misil de crucero Banderol, un arma a medio camino entre un dron y un misil de crucero. Es muy barato de producir, pero obliga a Ucrania a gastar en derribarlo lo mismo que contra un misil de crucero que no sea low cost. Se ha utilizado en el 80 % de los ataques contra infraestructura alimentaria de Odesa en junio y julio. Desde mayo ha hecho unos 60 ataques en la región de Járkiv. Además, se ha integrado en grandes ataques combinados contra Kiev y ya ha golpeado sus puentes.

¿Cómo piensa Ucrania revertir la situación? De momento, existen varias formas para derribar estos drones, aunque ninguna es perfecta. Estos días Kiev ha usado por primera vez torretas de ametralladoras robóticas habilitadas por Inteligencia Artificial para derribar el Shahed-5. Se trata de 12 cúpulas artilladas repartidas por todo el perímetro de la ciudad que se muestran muy precisas frente a estos drones, pero tienen un rango muy limitado. Se necesitarían muchas más en todo el país para blindar sus ciudades.

Además, Ucrania utiliza sus cazas F-16 para derribar estos drones con su cañón o con sus misiles aire-aire, aunque de nuevo, es sólo una solución parcial, porque la flota de estos cazas está al límite, con muchos aparatos en reparación en lugares como Bélgica, dada la exigencia y el desgaste del armamento en una guerra de estas características.

El Instituto de Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) asegura que «los desarrolladores rusos están expandiendo activamente la producción, mejorando la velocidad y la maniobrabilidad, y diversificando las plataformas de lanzamiento en un esfuerzo por desplegar estos armamentos de manera creciente en 2027, antes de que Ucrania pueda implementar contramedidas a gran escala».

Ucrania dedica enormes esfuerzos en desarrollar de forma industrial alguno de los cinco proyectos que está probando en estos momentos de interceptores veloces y baratos para este tipo de amenazas. Parece haber encontrado alguno que funciona, pero aún tiene que producirlo a gran escala, lo que le puede llevar semanas en el mejor de los casos. A las puertas del invierno, esta ventaja rusa puede ser letal para la población civil de Ucrania, que ya viene de sufrir cuatro inviernos terribles.

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