Una muy corta visita a Ciudad de México (CDMX) alcanza para quedar enamorado, o al menos con mucho interés de descubrir más de una de las ciudades más lindas y grandes de habla hispana, que ya se siente cercana tras tantas historias, libros, telenovelas, películas, música, farándula…
La capital mexicana, incluso con poco tiempo, te conquista por la historia de su centro histórico y todo lo que tiene en su enorme territorio.
Una muy corta visita a Ciudad de México (CDMX) alcanza para quedar enamorado, o al menos con mucho interés de descubrir más de una de las ciudades más lindas y grandes de habla hispana, que ya se siente cercana tras tantas historias, libros, telenovelas, películas, música, farándula…
Un día entero no alcanza para recorrerla, pero cuando no hay más opción no queda más que romper los récords de pasos del día para alcanzar a ver lo que más se pueda, e incluso marcar cosas para la siguiente visita (ojalá con más calma). Por ende, toca priorizar y escoger esta primera vez su casco histórico, que tiene como epicentro el llamado Zócalo, nombre popular de la plaza de la Constitución, que está coronada con el Palacio Nacional (la oficina de los presidentes del país); la gran catedral, fundada en el siglo XVI y patrimonio de la humanidad; la jefatura política de la ciudad, así como otros edificios que ya desde sus fachadas guardan historias, y que ahora albergan restaurantes y locales visitados por turistas a diario.
Y si como si no bastara, a pocos pasos está el Museo del Templo Mayor (recinto arqueológico de importancia de la cultura mexica-azteca), en el que aún se pueden observar pirámides con la silueta de la serpiente emplumada y diosa Quetzalcóatl. Y cerca hay muchos otros museos.
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Avanzando por la calle Francisco I. Madero, ya peatonalizada y con locales de comida, tiendas y edificios históricos, se puede llegar al Palacio de Cultura Citibanamex, museo ubicado en la que fuera casa (siglo XVIII) de Agustín de Iturbide, prócer de la independencia y primer emperador de México, cuyos restos pude observar en la catedral.
Cerca llama la atención la Casa de los Azulejos, otro palacio del siglo XVIII. Es uno de los restos de la arquitectura barroco novohispano y que hoy lo ocupa una empresa de cafeterías y almacenes.
Museos a millares surgir dan a visitantes la oportunidad de no aburrirse conociendo la cultura
Al finalizar la calle se encuentra el que en su inauguración (1956) fue el edificio más alto (182 m) de Latinoamérica, la Torre Latinoamericana, el primer rascacielos en una zona de alto riesgo sísmico y que permanece erguida tras cinco grandes terremotos. Hoy tiene en sus pisos superiores un pequeño museo que cuenta la historia de la ciudad y de la torre, así como un mirador que deja ver la extensión de la urbe y que en especial me permitió recordar que toda la ciudad está en un valle (a 2.200 m sobre el nivel del mar) rodeado de montañas. Una buena vista.
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En diagonal a esta edificación, otro lugar lleno de historia y cultura, un ícono de la ciudad: el Palacio de Bellas Artes, que aunque las redes sociales nos lo recuerden más como el lugar del mítico concierto de Juan Gabriel, es un símbolo cultural y arquitectónico (patrimonio de la humanidad) desde su inauguración en la década de los 30. Por eso, una foto aquí es infaltable (no solo para mí: una quinceañera estaba en una sesión de fotos cuando pasé).
Junto a este lugar está la Alameda Central, el jardín público más antiguo de América (1592), con zonas verdes y monumentos históricos, como el dedicado a Benito Juárez. Y al finalizar el jardín está el Museo Mural Diego Rivera, uno de los grande muralistas y, sí, el “panzón” de Frida Kahlo.
Un par de cuadras más y llego al Paseo de la Reforma, que ya me cambia el rostro de la ciudad, llevándome a ver rascacielos y puntos emblemáticos, como el Ángel de la Independencia. Además tiene cerca el Monumento a la Revolución.
Reforma culmina en el castillo de Chapultepec, la casa del último emperador de México, Maximiliano, y cuya relación con su esposa Carlota liga al sitio con el paseo. Ahora es un museo que me recomiendan varias personas. Pero llego y ya está cerrado. Queda pendiente para la próxima. Autoprometido, por la cultura, historia y secretos que me quedan por descubrir en Ciudad de México. (O)
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