La experiencia del confinamiento durante la pandemia de 2020 se convirtió en el punto de partida de la sexta exposición individual del artista visual ecuatoriano Galo García Carrión. Bajo el título 2020, la muestra reúne 27 obras que exploran el aislamiento, la supervivencia y la búsqueda de refugio frente a las circunstancias difíciles de la vida. La exposición se inauguró este 29 de octubre en el edificio del antiguo Banco Territorial, ubicado dentro del Parque Histórico.
El artista presenta 27 piezas en el Parque Histórico, entre acrílicos, óleos, acuarelas e instalaciones.
La experiencia del confinamiento durante la pandemia de 2020 se convirtió en el punto de partida de la sexta exposición individual del artista visual ecuatoriano Galo García Carrión. Bajo el título 2020, la muestra reúne 27 obras que exploran el aislamiento, la supervivencia y la búsqueda de refugio frente a las circunstancias difíciles de la vida. La exposición se inauguró este 29 de octubre en el edificio del antiguo Banco Territorial, ubicado dentro del Parque Histórico.
El salvavidas es el elemento que articula la propuesta. A través de piscinas, figuras humanas sobre boyas, salvavidas vacíos, sombras y otros escenarios, García Carrión construye una narrativa visual que traslada al espectador a las sensaciones que dejó aquel periodo. No se trata únicamente de representar lo ocurrido durante la emergencia sanitaria, sino de plantear una reflexión sobre aquello a lo que las personas se aferran cuando atraviesan momentos de soledad, tristeza o incertidumbre.
La idea comenzó a tomar forma en 2021, a partir de una vivencia que el artista reconoce como personal, pero también compartida por muchas personas. Durante la pandemia permaneció seis días hospitalizado, sin contacto con su esposa ni sus hijos, y posteriormente pasó cerca de un mes encerrado en su habitación. Ese tiempo de aislamiento se convirtió en una oportunidad para detenerse y reflexionar. “Disfruté ese momento de parar, pensar y reflexionar”, recuerda.
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Aunque empezó a trabajar en la colección después de esa experiencia, su desarrollo se extendió durante aproximadamente cinco años. A la sobrecarga de trabajo profesional que enfrentó tras la paralización de actividades por la pandemia se sumaron una operación de hombro, debido a una ruptura del manguito rotador, y un diagnóstico de cáncer que también requirió tratamiento. Estas circunstancias interrumpieron sus tiempos de trabajo artístico, aunque no su interés por continuar creando.
Durante esos años realizó pinturas de menor formato, tomó apuntes y reunió ideas que posteriormente retomaría. La exposición representa así el cierre de un proceso creativo que avanzó entre pausas y circunstancias personales. Para el artista, presentar la colección tiene además un significado particular, pues reconoce que mostrar su trabajo al público es uno de los momentos más importantes de su trayectoria.
La selección está conformada por 27 piezas, algunas de ellas integradas por varios cuadros. Entre estas se encuentra un polilíptico de 12 paneles, otro de cinco y dos dípticos. En cuanto a las técnicas, predominan los acrílicos sobre lienzo, aunque también hay una composición de 12 cuadros realizada al óleo y una acuarela. La propuesta incorpora, además, un objeto artístico elaborado a partir de pequeñas cajas pintadas y una instalación pictórica que utiliza dos tubos de llantas de camiones, similares a los que se emplean como flotadores en el agua.
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Estos elementos amplían el significado del salvavidas, que no aparece únicamente como un objeto asociado a la supervivencia, sino como una representación de las distintas formas de apoyo que pueden ayudar a una persona a atravesar una situación complicada. “La muestra utiliza una analogía, una metáfora sobre la necesidad que tiene el ser humano de contar con un salvavidas, con algo sobre lo que te haga salir a flote en los momentos difíciles de la vida”, explica García Carrión.
El artista también plantea que ese refugio no necesariamente tiene que ser un objeto físico. Puede representar aquello que permite recuperar el equilibrio frente a momentos de turbulencia, desasosiego, soledad o tristeza. Esa interpretación constituye el mensaje central de una colección que parte de un acontecimiento histórico para abordar una experiencia humana más amplia.
La inauguración tiene también un componente emocional para García Carrión. Durante los años de producción mantuvo las pinturas en su estudio, donde trabajaba con varias piezas simultáneamente. Al retirar las obras para trasladarlas al espacio de exhibición, experimentó una sensación que no había tenido en sus cinco exposiciones individuales anteriores. “Me quedé un rato solo en el estudio pensando en la soledad del lugar sin las obras”, cuenta. El espacio vacío le produjo nostalgia al terminar una etapa que lo había acompañado durante cuatro o cinco años.
Su regreso a las salas de exposición ocurre después de una trayectoria que comenzó por una decisión tomada a los 43 años, cuando dejó atrás una tradición familiar de abogados (es abogado de cuarta generación) para estudiar arte en el ITAE. Desde entonces ha desarrollado proyectos como Bubble Painting (2008), Opus Citatum (2009), Perra Vida (2015) y Déjà Vu (2018), además de participar en dos ocasiones en el Salón de Julio.
Abogado, coleccionista de arte, surfista y pintor, García Carrión define su relación con estas actividades con una frase: “Soy abogado por vocación, artista por amor y Surfista por pasión”.
La exposición permanecerá abierta hasta este viernes 6 de noviembre, de 09:00 a 17:00, de acuerdo con el horario de atención del Parque Histórico. (E)
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